
Final de la liga ACB. El Barcelona, merecedor de la Final Four, por estilo, por calidad, por méritos, fue testigo pasmado de la debacle blanca, que por garra, suerte y entrega llegó a la misma. Ahora, el tiempo pone en su sitio al Real Madrid: inconsistente, Llull- dependiente, inmaduro, impropio de su historia y categoría. Bilbao demuestra que todavía existe la emoción, aunque cueste encontrar un sólo vasco, ¡que digo!, algún español en ese equipo…
En buena lógica, el rodillo azulgrana amasará el norte, con o sin Guggengein, y Navarro deleitará, salvo receta milagrosa.
El ciclismo se diluye, triste moda pasajera. Indurain fue un Dios, Contador es un simpático que gana a veces. Casi mismo curriculo. Injusto destino. Para ellos amanece que no es poco…

Gasol y Nadal, referencias deportivas y casi morales, agasajados hasta la naúsea, se tornan demonios responsables de supuestas debacles. El primero, forma parte de un equipo de 12. Perdieron. Otros fueron mejores. Sin más. ¿Se puede entender alguna vez esto? El segundo, lucha como nadie, compensa malos momentos con tozudez humilde, juega finales. Pero ya no es el que era, dicen. Sabios exigentes para con todos, los mismos que adularon en exceso.
Quizá gane de nuevo Roland Garros. Lo titularán: “Vuelve el mejor Nadal”. Arreglado. Cabrones.
Acabó el fútbol, y hasta dentro de un mes llegan los inventos, las pretemporadas, lo que desayunan, lo que cenan, los fichajes inventados, los amistosos aburridos…pero, eso sí, tendrán el porcentaje de telediario acaparado, por rutina, por seguridad, por sistema. El fútbol puede dormitar cuando le place, es millonario por herencia.
Balonmano, atletismo, gimnasia rítmica, voleyball, natación…sólo existen si alguno de los españoles integrantes obra un milagro, para volver a ser un desconocido en un par de días.
La Formula 1(¿deporte?) pasea desorientada por una montaña, sin GPS, sin rumbo, con la mirada perdida.

Indignan muchas más cosas de las que cuentan nuestros acampados madrileños de la Puerta del Sol, pero nadie las ordena y reclama con inteligencia.
Llega el verano, las dietas milagro y el ejercicio forzado y con prisas. Nunca podrá sustituir al correcto estilo de vida, eterno, atemporal y coherente. Pasear no es suficiente, al menos por debajo de los 60 años. No comer o atiborrarse son malas decisiones.
En 16 días cumpliré 43. Seguiré por aquí, mientras sigan tus ojos leyéndome con cierto interés.
¡Feliz verano!

2 comentarios:
Sigues consiguiendo despertar en nosotros un interés muy cierto, más que "solo" cierto interés, precisa y digna forma de narrar cómo termina la temporada deportiva.
Nadal gano RG por ganas y el BBB no ganará la liga, no la merece, mientras no hable ni castellano ni euskera, da igual el orden............
Un abrazo y suerte en tu camino
Gracias Lobo, espero que no "solitario"....
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